Documentales de rock: un género en auge suena en Espai Rambleta

Publicado el por La Rambleta

Artículo de Eduardo Guillot sobre los rockumentales aparecido en Culturplaza

VALENCIA. Hace un año, Espai Rambleta acogió la primera edición de Rambleta Docs, una muestra en colaboración con el festival Docs DF (México), uno de los más importantes del mundo en categoría documental, que permitió ver en Valencia algunos de los títulos más destacables de entre los proyectados en el certamen centroamericano. En la jornada de clausura se proyectó Searching For Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012), película premiada con un Oscar en 2013 y convertida en auténtico fenómeno popular, que reavivó un interés por el rockumental (el modo habitual de calificar al documental rock) que suele reaparecer de manera cíclica, siempre a partir del éxito de algún film singular que consigue acceder a las salas comerciales y se transforma en acontecimiento.

 

En su segunda edición, que tendrá lugar del 9 al 12 de abril, Rambleta Docs vuelve a contar con el documental rock, en una jornada que servirá para cerrar la muestra y donde se proyectarán dos cintas de reciente producción. Por un lado, El peor Dios, una aproximación al trío barcelonés Desechables dirigida por Alejandro Montes (exbajista de Monstruación), Nicolás Tarela y Daniel Arasanz (quien debutó en 2010 con Venid a las cloacas: La historia de la Banda Trapera del Río). Tildados a menudo de “Cramps españoles”, Desechables fueron más que eso. La crudeza punk de su propuesta sonora, acentuada por la ferocidad de su frontwoman, la indomable Tere González, era el reflejo de un modo de vida al límite, salpicado de drogas y epsiodios oscuros, que terminaría cuando, en diciembre de 1983, el guitarrista del grupo intentó atracar una joyería con una pistola de fogueo y fue asesinado por un empleado, que le disparó desde la trastienda con un arma real. Los directores visitarán Valencia para presentar la película y mantener un coloquio con el público tras la proyección.

 

 

Completando el programa, The Punk Singer: A Film About Kathleen Hanna (Sini Anderson, 2013), ganadora del Premio a la Mejor Película en la última edición de Beefeater In-Edit, el festival barcelonés dedicado de manera monográfica al documental musical. El film ofrece un magnífico retrato de la cantante y activista americana, líder de grupos como Bikini Kill, Le Tigre y The Julie Ruin. Además, Hanna fue una de las cabezas visibles del movimiento riot grrrl, que introdujo el feminismo militante en la escena del rok alternativo estadounidense de los noventa. La película, que cuenta con la participación de Adam Horovitz (su marido, componente de Beastie Boys), Kim Gordon (Sonic Youth), Corin Tucker (Sleater-Kinney) o Joan Jett, entre otros, también aborda la dura batalla de la vocalista contra la extraña enfermedad de Lyme, que padece desde 2005. Tras la proyección, Rambleta Docs se cerrará con el concierto de dos bandas femeninas herederas de su legado: Carmonas y De Pirámide.

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Glawogger documentando.

Publicado el por La Rambleta

Se llama Michael y también es austriaco. Tiene el pelo blanco —largo en ocasiones— y también depura y planifica sus películas de forma extrema. Plantea frontalmente sus obras y también, alcanzados los créditos, suele dejar más preguntas que respuestas. Estamos hablando de un cineasta que, aunque también se codea con la ficción, me da a mí que será recordado por sus duros encontronazos con la realidad. Se llama Michael Glawogger y dice que su sueño en el futuro es “hacer un documental sin tema”. Y viendo su filmografía documental, seguro que, aunque no nos cuente absolutamente nada, será visualmente impactante.

Michael Glawogger

Dos de sus films más aclamados son Megacities, premiado en San Francisco y Vancouver, y Workingman’s death, que dejó con el culete torcido al jurado del Festival de Gijón y, supongo, que a los espectadores. Dos películas que suelen enclavar en una trilogía, junto a Whore’s Glory, sobre el mundo del trabajo o, mejor dicho, sobre la supervivencia.  

MEGACITIES (1998) es cine invisible sobre gente invisible. Película inexcusable que, por desgracia, es carne de festival pero que fue, como toda la obra de Glawogger, poco demandada en las salas. En una horita y media se nos muestran diferentes retazos y retratos de la substancia de las grandes metrópolis: enormes ciudades, como México DF, Moscú, Bombay o Nueva York, donde la colosal reunión de seres humanos por metro cuadrado, paradojas del destino, consigue una deshumanización y una individualidad casi total. Adicciones suburbiales, alcantarillas hogareñas, quiméricos sueños de grandeza y así hasta doce disparos de realidad que nunca hubieran sido visibles sino es por Megacities, pero que son una ínfima parte de un contexto cada vez más real. Quizá un pequeño reproche, que no afea en absoluto el resultado (incluso, al revés), es que esa formalidad y esas imágenes tan estéticas interfieren en las intenciones más objetivas. Aquí os dejo una sinopsis audiovisual de Megacities y veréis como se os despierta las ganas de verla. Eso sí, que os quede claro que las imágenes son tan bonitas como su discurso real.

 

 

 

Recuerdo de WORKINGMAN’S DEATH (2005) las bellísimas representaciones de una necrópolis de navíos en Pakistán donde los obreros recortan los buques para recuperar el metal. Y me vuelve a pasar lo de siempre con este tío, que se me olvida todo lo que representan esos planos. En este caso, las condiciones laborales tan desoladoras que todavía existen en la actualidad. Recuerdo también las claustrofóbicas secuencias de unos ilegales mineros rusos por los subterráneos y poco estables túneles de una mina de carbón. Y unos desolladores de cabras y vacas (ojito con las imágenes) en Nigeria que se ganan la vida bañados en sangre. Y los empleados siderúrgicos chinos jugándose la vida en los altos hornos. Y recuerdo en Indonesia como, bajo la vista de los turistas, unos braceros trasportan sobre sus hombros unas cestas con decenas y decenas de kilos de azufre. Y su fascinante banda sonora de envoltura industrial. Y… uf! Tremendo documental, dignísimo de ver en pantalla lo más grande posible, que viene encabezado por una cita de Faulkner: “No se puede comer ocho horas, ni beber ocho horas diarias, ni hacer el amor ocho horas… lo único que se puede hacer durante ocho horas es trabajar. Y esa es la razón de que el hombre se haga tan desdichado e infeliz a sí mismo y a todos los demás.”. Y si hablamos de mucho más de ocho horas, lejos de la familia, por una miseria de jornal y en situaciones de riesgo extremo tenemos Workingman’s death. Una pena que sea un documental y no una película de ficción.

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¡Ah! Se me olvidaba. Pues resulta que dentro de la segunda edición del Rambleta Docs hacen una retrospectiva a Michael Glawogger donde ponen estas dos películas. Mira tú que cosas, ya tenía acabado el post y me entero de que se pueden ver en Valencia tanto Megacities como Workingman’s death, los próximos días 10 y 11 de abril, en Espai Rambleta, y por tres euros. Que sí que es verdad, que me acabo de enterar. Voy a ver si me regalan unas entraditas para ver a Nacho Vegas por el artículo; que, en realidad, a mí estos documentales me la sudan.

Por A positivar

Dani Pannullo: ¿Coreógrafo yo?

Publicado el por La Rambleta

Recuperamos la entrevista a Dani Pannullo, realizada por Guillermo Arazo, que se publicó en la revista “Con D de Danza” (2008)

 

Da igual lo que le echen: el dinamizador, director y coreógrafo Dani Pannullo (Buenos Aires) transforma en movimiento todo lo que toca. “Y eso que yo era un pésimo bailarín”. Una falta de restricciones tanto físicas como mentales y la firme determinación de “hacer suyo”, animó a este argentino con una estética que rápidamente le generó multitud de seguidores tendenciosos (los talibanes del moderneo). Su inspiración procede de una cruda energía break & clubber empapada de técnica cabaretera y pasión por el esteticismo contemporáneo. “Prefiero hablar de difusión del arte que de fusión”.

 

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Curtido en el hambre emocional y la férrea disciplina de la experimentación constante, Dani es “una isla en el panorama de la danza” según el crítico Roger Salas, y más que isla, oasis en el campo deshidratado de la danza contemporánea local. Glups. ¡Y de esa agua hay que beber! Con un ya más que reconocible estilo, sus piezas han ido ganando peso sin abandonar sus orígenes y principios estéticos (magdalena proustiana) de la performance, y el neo-cabaret evolutivo en los clubes de los años ochenta y noventa. Tacha-tacha. “Soy carne de cabaret”. Un bailarín no es sólo lo que baila. Es también lo que está a punto de bailarse. 

 

Bueno. Anyway. Dani Pannullo Dancetheatre Co. se caracteriza por haber sido la primera compañía de danza que introdujo en escena elementos tan dispares en apariencia como el break y el butoh (esa especialidad nipona tan inclasificable como autónoma y de  enérgico impacto visual), junto con las formas propias de la danza contemporánea, con una clara inspiración en las manifestaciones artísticas urbanas. La novedad. La novedad, contrariamente a lo que ocurría hace años, no es necesariamente nueva. Ni buena. Ahora es, simplemente, un atributo.

 

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Tras la experiencia con el butoh, Pannullo se entregó a desentrañar ese giro de tuerca que es la danza de los derviches (sí, los místicos giradores sufíes). Esa aventura le llevó hasta El Cairo, y Desordances_3 fue el resultado de esa intensa experiencia, casi mística, donde la música y la danza sufíes se entrelazan a la expresión urbana break.  Se trata de “recuperar los lenguajes tradicionales del movimiento e incorporarlos a la nueva gramática”. Del butoh al derviche y de este al flamenco. ¿Y lo próximo? “Me quiero ir una temporada a la India para investigar más sobre el kathak y el kathakali”. Pero, no se queda ahí. Ahí va. Alehop.”Y tras ello, me gustaría recuperar mis raíces argentinas e investigar en las músicas y movimientos del altiplano”. 

 

Verbigracia: Pannullo entiende la danza como una “verdadera alianza de civilizaciones”, como una gigantesca thermomix (¡otro signo de los tiempos!) mutante donde la contemporaneidad se mezcla y cuece productos que golpean retinas y estómagos. Dani es capaz de canibalizar todos los referentes que definen la contemporaneidad, desde el lenguaje myspace hasta la dinámica de la calle, pasando por la lubricidad rítmica del flow. “Existe una química difícil de definir que hace que todo se acople en escena. Vivimos en un mundo cada vez más globalizado y yo no tengo preconceptos estilísticos”. En suma, la integridad (que algunos quizás consideren inmovilidad) no es un pasaporte que garantice la supervivencia o cierta longevidad significante en el mundo de la danza.

 

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VI Congreso Internacional de Tipografía

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¿Qué hay detrás de una tipografía? Esta es una pregunta que seguramente muy poca gente se ha planteado. Sin embargo, cada vez que redactamos un texto o hacemos uso de él en nuestros programas de ordenador, estamos utilizando el trabajo de alguien. Esas personas nos dan una alternativa para poder transmitir lo que se escribe y además, disfrutar haciéndolo. Desde el tema más motivador, hasta el más minimalista.

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