Enxaneta: un verano, una mujer y un hombre

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Pensemos en el cine contemporáneo. Su rumor. Es lo más parecido a una ola de mar. Torrentes visuales sin origen ni fin surgen de la nada hasta apagarse. Fundido en negro. Se ha extirpado el THE END. La línea de meta del cine clásico se ha borrado porque las películas son como nosotros: aspiran a la inmortalidad, no quieren fin. Al contrario, nos invitan a continuarlas.

Cualquier director de cine con talento lo sabe: a fuerza de ver, el espectador de hoy se ha vuelto cineasta. La imagen se cierra, pero su mente se abre. El proyector se apaga, pero su imaginación se ilumina. Por eso el director de cine no se corta y propone secuencias inconclusas que el espectador rellena. Enxaneta, también. Es un relato visual que carece de tiempo. Tan pronto se rompe como vuelve a surgir. En su seno, late el conflicto eterno: ser y convivir. La matemática de la vida (de)muestra que 1+1 no siempre es igual a 2. Uno y otro pueden realizar el mismo recorrido, pero en sentido inverso. Pueden anularse.

 

 

Un verano, una mujer y un hombre. La cámara les sigue, les espía. Su director, Alfonso Amador, registra las palabras que dicen y muestra las que esconden. Los cuerpos hablan, las almas se ocultan. Unas representan la fuerza; otras, el misterio. Las segundas, siempre, parecen más elocuentes, expresan mejor el contenido secreto del film, que podría ser aquello que dijo el escritor Emile Zola: Estamos aquí para vivir en voz alta. Para llegar a lo más alto, reza Enxaneta, título de este magnético film.  Su espíritu es el de trazar un sendero vertical de dos direcciones: ella mira hacia arriba, él hacia abajo, dos gestos concurrentes que no necesariamente se encuentran. Ese es el recorrido físico, el de las imágenes, que circula paralelo al nuestro, el de los espectadores, que siempre es el emocional. Podrás transitarlo en la terraza de la Rambleta el sábado, 6 de julio, a las 22:30 h. Estrenamos Enxaneta,  sobre la que hablaremos largo y tendido con su director, Alfonso Amador.  No te la pierdas.

 

Daniel Gascó (Stromboli)

 

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